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Actitudes positivas y longevidad

     Las actitudes son muy importantes para mantener la felicidad. Quizá  te preguntes ¿qué tiene que ver la actitud para mantener la felicidad?.   Pues bien, las actitudes son más importantes de lo que imaginas para la felicidad, porque definen la manera en que reaccionamos ante el mundo. Pueden hacer la diferencia entre placer y dolor, felicidad y miseria, y hasta buena y mala salud.   Las actitudes son como huellas profundas en la mente, que poco a poco se establecen como resultados de pequeñas elecciones que tomamos en el día a día, y definen nuestra experiencia.

 

      Para Blakeslee (2007), conforme adquirimos experiencia en la vida, nuestras actitudes se desarrollan en una dirección que aumenta nuestra felicidad. Aprendemos a apreciar más cosas, y nuestra capacidad para sentir alegría aumenta. Sin embargo, las actitudes de la mayoría de las personas comienzan un declive gradual al entrar a la década de los 30 años, sin que la víctima lo note; pero es obvio para las personas que le rodean. Un  declive en la actitud que se desliza de lo positivo a lo negativo, reduciendo el placer en sus vidas. Lo que a menudo debilita el sistema inmunológico y daña la salud.

 

     La mayoría de las personas creen que sentirse bien es un lujo, pero está demostrado científicamente que es una necesidad vital para tener buena salud y larga vida. Los  sentimientos de placer y bienestar, son señales de satisfacción provenientes de la misma parte del cerebro que controla el sistema inmune y el vascular.  Tal vez has notado que después de un trastorno emocional llega un resfriado. Es  sorprendente como las emociones básicas pueden afectar la salud. Por lo tanto  ser felices es más que un lujo.

 

    Esta espiral descendente hacia lo negativo, se puede invertir ejercitando  la mente para aumentar la fuente de alegría en tu vida  y reducir al mismo tiempo el dolor, el temor, el disgusto y el aburrimiento.

 

     La capacidad para sentir placer y bienestar está influenciada fuertemente por los hábitos y las actitudes mentales aprendidas en la niñez y se siguen desarrollando a lo largo de la vida.  Ejercitar la actitud ayuda a prevenir este declive y mejora gradualmente la capacidad para vivir con un máximo de sentimientos saludables de placer y bienestar. Uno de los primeros síntomas delas actitudes en declive es que cada vez son menos las cosas que se disfrutan y más las cosas que aburren.

 

     Evaluar el problema es el primer paso importante para resolverlo. Puedes realizar una pequeña prueba llamada “Antes lo hacía”, diseñada por Blakeslee para medir de manera objetiva tus propios cambios de actitud desde tus días de estudiante ( en la primaria, secundaria, educación superior).

 

“Antes lo hacía”

1. Haz una lista de todas las actividades que disfrutabas hacer en tu último año de escuela.  Aquí te dejo algunas actividades que pueden servirte de guía:

Bailar, nadar, cantar, actuar de manera disparatada, pararse bajo la lluvia, caminar descalzo en el lodo, mojarse o ensuciarse, acampar, explorar, nadar desnudo, construir un castillo de arena junto al mar, subiré al carrusel, dar besos franceses, subir a la montaña rusa, trepar a los árboles, realizar largas caminatas, tomar un camión, conducir sin un destino particular, ir de día de campo, observar insectos, escuchar música, ir a fiestas, etc.

Tómate algunos días para completar tu lista, tendrás que forzar tu memoria para tratar de recordar todo los buenos momentos  que solías tener.

 

2. Coloca una marca junto a cada actividad de la lista que aún disfrutas regularmente.

 

3. Anota la razón por la cual ya no disfrutas de las actividades que no marcaste. Este es el paso más difícil, evita racionalizar. Trata de hacer las veces de abogado del diablo y da respuestas totalmente honestas. Si no se te ocurren buenas razones, anota un signo de interrogación.

 

Guarda tu lista y agrega más actividades conforme se te ocurran.  Si te das cuenta que el resultado es deprimente, es tiempo de trabajar en una nueva perspectiva de ti mismo para mejorar tu actitud. Puedes acercarte a un profesional en salud mental y diseñar juntos un programa de actividades que renueven tu vida.

 

Fuente: Blakeslee, T.R. (2007). Actitudes positivas. México: Trillas

"Antes lo Hacía"

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